martes, 7 de julio de 2009

Cero en talento, 10 en alegría.

El domingo se volvió a vivir una finalización de campeonato de AFA. Esta vez fue Velez Sarfield el que gritó “¡ Campeón !” y a pesar de no compartir el sentimiento futbolero con los muchachos de Liniers, sigue siendo un hecho especial en la vida de “la patria futbolera”.
Para los que alguna vez hicimos un deporte, sabemos todo lo que significa ganar un campeonato. Cualquiera sea, de cualquier categoría, de cualquier disciplina, de cualquier magnitud. Cuando uno compite, quiere ganar. Y cuando uno es el número uno, poco importa el primero de qué.
Nunca tuve la suerte de jugar al futbol en un equipo campeón. Realmente tuve muy pocas oportunidades de jugar en un equipo. O tuve pocas oportunidades de jugar. O pocas oportunidades.
Pero en el barrio, en la escuela y en el club; el futbol era una actividad casi obligatoria para los chicos.
Y en los alrededores de la Plaza Irigoyen (Ciudad, Mendoza) todos teníamos una ilusión: jugar en el equipo del “Junior”.
Nunca supe el verdadero nombre de “el Junior”, pero era un muchacho del barrio que se dedicó a organizar actividades futbolísticas en la zona, que luego se recibió de Profesor de Educación Física y no hace mucho supe de su excelente trabajo en las inferiores del Club Godoy Cruz Antonio Tomba, indudable referente del futbol mendocino en la actualidad.
“El Junior” tenía claros objetivos competitivos. No sumaba a sus equipos pibes porque sí. Solo lo hacía si veía en ese purrete un potencial buen jugador.
Por eso, cuando los ojos de Junior se posaban sobre uno, era un certificado de futuro, una señal positiva para aquel que quería jugar al futbol en serio. De la misma manera, cuando bajaba el dedo, eso te condenaba al fulbito de barrio, a un porvenir de cabotaje.
Yo comentaba con mis viejos hace unos días, que fui dotado por la naturaleza por una amplia cantidad de “talentos básicos”. Esto me permitió (y me permite) poder desarrollar muchas actividades deportivas, artísticas e intelectuales con buen nivel. Pero así como la gama es amplia en extensión, es muy poco profunda. O sea, a la hora de “pasar de nivel” cuando el requerimiento es mayor, empiezo a hacer agua.
En el futbol me pasó lo mismo.
Jugué muchos años, entre los pibes nunca quedaba al final cuando los equipos se armaban a partir de la elección de un par de “buenos”. Fui capitán del equipo de 5to. Grado en las escuela, participé de un sinnúmero de torneos pequeños, armé equipos, usé el futbol como actividad aglutinante en los entornos laborales.
Pero a la hora de jugar con un poco más de nivel, empezaban los problemas.
Y como es de imaginar, “el Junior” nunca me convocó.
Posiblemente me haya dolido en algún momento no poder seguir jugando con mis compañeros y amigos y perder la oportunidad de compartir esos momentos con ellos. Y también debo haber pensado que se trataba de una injusticia, lo cual sería muy natural.
Lo cierto es que eso fue también un “empujoncito” para inclinarme por el basquetbol, donde la situación no difirió mucho, pero donde tuve la oportunidad de vivir los mejores momentos de mi vida juvenil y deportiva.
No hay mal que por bien no venga.

3 comentarios:

  1. Esto de "quien mucho abarca poco aprieta" me recuerda a mi misma, lo cual tiene sus desaveniencias como las de poco profundizar en algo y no poder pasar de nivel, pro a la vez te permite una gama más amplia de posibilidades de conocer gente con distintos intereses lo cual puede llegar a ser la envidia de mo muy pocos...Con afecto

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  2. A veces, me hacés acordar a Alejandro Dolina...no por la forma de escribir, sino por la temática y por la frescura de tus escritos. Otra vez felicitaciones!!!

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  3. Estimado, estoy en un rato de ocio en la office y me puse a leer tu blog atrasado. Y ya sabras que comparto lo de tu amplitud de talentos basicos y no tan basicos asi como la amplitud de tus proyectos, algunos cuerdos, algunos locos, pero como dijimos alguna vez en enoforo: Yo soy un sabedor y convencido que un día el negro la va a pegar y va a ser bueno estar con él en ESE proyecto juntos. (Lo único que me falta es que la pegue justo en otro proyecto).

    Un abrazo. Jorge.

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